Cap 09. Sangre en la nevera

bebiendo_sangre“Quemé tu sangre en una hoguera, guardé la mia en la nevera”, es una frase dicha en una de mis canciones favoritas de Belén Arjona y la cito porque hace días que soñé con sangre. Más bién me hice dos cortes profundos en la palma de la mano derecha, cerca del dedo indice y del dedo corazón. Buscando los ánalisis más cotidianos sobre el sueño que pedía yo mismo a la gente e investigando algún que otro libro he llegado a la conclusión más común, típica y vista. La sangre es vida, impregnada de erotismo, llena de sensaciones.

Conexiones con el sueño y la realidad aparte, he de decir que instintos asesinos no me faltan, ni eróticos. ¿Estaré proyectando?, ¿será el ansia de morder a alguién?. ¿O será cosa de la temporada invernal, que nos viene con influencias venusianas?. Preguntas y más preguntas, hechos más bién pocos. Poco a poco algunas areas de mi vida se van perfilando y la vida ya no es una desilusión con la que mucha gente estaba de acuerdo. Tampoco es un cabaret, pero la sangre me hierve.

¿Hay alguna víctima que se atreva a probar el mordisco?. Me he convertido en vampiro nocturno (uno puede ser vampiro diurno también) y eso implica una caza. Tengo mi sangre en la nevera, congelada dispuesta a fundirse en fuego con experimentos químicos que hay que probar.

Pero claro los deseos siempre son,  simplemente deseos…

(“Sangre en la nevera” es una canción del primer disco de Belén Arjona “O te mueves o caducas”)

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